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domingo, 31 de enero de 2016

Gandhi Y La No Violencia. A 68 Años De Su Muerte.



MAHATMA GANDHI (1869-1948)
Mohandas Karamchand Gandhi es reconocido como uno de los grandes líderes políticos y espirituales del siglo veinte. Honrado en la India como el padre de la nación, fue pionero y practicó el principio de Satyagraha: la resistencia a la tiranía a través de la desobediencia civil masiva no violenta. Lideró campañas para mitigar la pobreza en la India, luchó por los derechos de las mujeres, buscó la armonía religiosa y étnica, y eliminar las injusticias del sistema de castas, Gandhi aplicó de forma suprema los principios de la desobediencia civil no violenta para liberar a India del dominio Inglés. Fue encarcelado por sus acciones en diversas ocasiones, a veces durante años, pero logró su objetivo cuando la India se independizó de Gran Bretaña en 1947. Debido a su grandeza, se le llama Mahatma, que significa “gran espíritu”. Los líderes de derechos civiles mundiales desde Martin Luther King, Jr., hasta Nelson Mandela han reconocido a Gandhi como fuente de inspiración en su lucha para conseguir igualdad de derechos para la humanidad.


Pasó la infancia en un ambiente familiar ordenado y recogido que dejó en él una huella indeleble. Su padre era funcionario estatal y su madre una mujer religiosa observante de las antiguas tradiciones sagradas hindúes brahmánicas. Sus primeros estudios los hizo en India y cuando tenía cerca de veinte años, vivió en Londres, realizando estudios jurídicos.

Regresó a la India; pero no permaneció allí mucho tiempo. Los ideales que guiaron toda su vida y que se identifican con un ardiente amor a la India y una necesidad innata de llevar a cabo la difícil misión redentora con un espíritu de amor y caridad hacia la humanidad entera, comienzan a revelarse públicamente con el generoso impulso con que Gandhi -habiéndose trasladado en 1893 al África meridional- se dedicó a realizar la obra de redención y de elevación moral y social de muchos millares de indios allí residentes.

Numerosas y variadas fueron sus iniciativas humanitarias; instituyó colonias agrícolas y hospitales, y, sobre todo desde entonces, trató de eliminar las castas y religiones que dividían a su pueblo. En sus relaciones y en sus inevitables choques con las autoridades gubernativas de Sudáfrica inauguró un método de lucha, o mejor de resistencia que mantenía el respeto a la persona humana y evitaba la revuelta armada; y ya en África, en 1906, puso en práctica el "satyagraha" ("obstinación por la verdad"), conocido en Occidente con el nombre de "resistencia pasiva".

Regresó a finales de 1914 a la India, donde llevó una vida retirada hasta 1918. A partir de este año, Gandhi fue prácticamente el jefe del movimiento nacionalista. Su bandera, al principio la simple "autonomía", que toma su base de la "autonomía económica" a la que se llega mediante la "no colaboración" y después con la "desobediencia civil", pasa a ser en fin el símbolo de la "independencia nacional" ("svaraj").

1920 señala una fecha importante en la vida de Gandhi, porque fue precisamente en este año, en ocasión de la sesión extraordinaria del Congreso Nacional Indio en Calcuta y en la ordinaria celebrada poco después en Nagpur, cuando Gandhi obtuvo un gran éxito personal, por cuanto en la primera fue aprobada y en la segunda ratificada la puesta en práctica de una gradual resistencia pasiva, deseada y ardientemente propugnada por Gandhi.


Los períodos sucesivos de la vida de Gandhi muestran una ininterrumpida serie de episodios durante los cuales continuó su actividad política, con pausas más o menos largas pasadas en duras prisiones. De 1930 es una vigorosa llamada directa al pueblo, redactada por entero por Gandhi y sancionada por el Congreso; llamada en la que se siente vibrar toda la pasión y todo el amor de Gandhi por su tierra madre y su anhelo por liberarla de la dominación extranjera. De aquel mismo año es su valerosa actuación contra las leyes del monopolio de la sal y su memorable marcha de tres semanas, osada y simbólica al mismo tiempo, realizada en medio del entusiasmo irrefrenable de las muchedumbres a lo largo del recorrido que separa la ciudad de Ahmedabad de la pequeña localidad costera de Dandi.

A finales de 1931 participa en Londres en la segunda conferencia de la Mesa Redonda. Pero la conferencia marcó un fracaso para la causa india. Vuelto a su patria, Gandhi vivió durante algunos años apartado de la política oficial; pero dedicado a su apasionada atención a los problemas sociales, especialmente al concerniente a los "intocables". Reapareció en la escena política en 1940, durante la segunda Guerra Mundial, y con indómita constancia, continuó luchando -siempre inerme- por aquellos ideales de cuya fe nunca se apartó; y así mantuvo una esperanza inquebrantable hasta el día de su sacrificio.


Gandhi ha sido jefe y maestro de su pueblo y lo ha guiado a la consecución de la meta que había soñado ardientemente. Gandhi vio la India independiente, aunque no se haya verificado su deseo de fundir hindúes y musulmanes en unitaria convivencia. Y, ciertamente, ello constituyó una espina, a la que se añadieron las amargas desilusiones y dolores por las violencias y los estragos que acompañaron al nacimiento de la Unión India y del Pakistán.

Extraordinaria figura de asceta indio, Gandhi no pasó su existencia en el tradicional eremitorio solitario, sino que fue impulsado por su infinito amor a su tierra madre y a sus hermanos a vivir en medio del mundo y a practicar sus virtudes ascéticas, aun permaneciendo en contacto con gobernantes y métodos políticos del pleno siglo XX. El amor ("ahimsa") fue su arma política, y se nos aparece totalmente dominado por aquel sentimiento de bondad y de afectuosa dulzura que es la nota dominante del Visnuísmo.

Sus repetidos y dolorosos ayunos, en un intento de conseguir la paz religiosa de toda la India, eran la prueba de una completa entrega a su causa y consiguieron la devoción de las masas; su palabra apasionada las entusiasmaba, sus plegarias y sus invocaciones al Dios Raro, recitadas en público, conmovían y arrebataron al auditorio. Actuó políticamente siguiendo medios que estaban en neto contraste con la práctica dominante, consideró despreciable el principio según el cual el fin justifica los medios. El método, predicado y realizado por Gandhi consiguió el deseado triunfo. En 1947 Gran Bretaña concedió su independencia a la India, pero ésta y Pakistán se convirtieron en dos estados independientes.

La obra de Gandhi se centró en la religiosidad y el amor entre los hombres, tuvo marcadas influencias del texto sagrado hinduista Bhagavad Gita y de varias obras de León Tolstoi (1828-1910). La mayoría de sus escritos son de corte político y filosófico.
El 30 de enero de 1948 mientras se dirigía a su habitual rezo de la tarde en Nueva Delhi, fue asesinado por Nathuram Vinayak Godse miembro de un grupo extremista musulmán hindú. Gandhi tenía 78 años y sus cenizas fueron arrojadas al sagrado río Ganges.


Le preguntaron en alguna ocasión a Mahatma Gandhi acerca de cuáles son los factores que destruyen al ser humano y respondió así: 


La Política sin principios.
El Placer sin compromiso.
La Riqueza sin trabajo.
La Sabiduría sin carácter.
Los Negocios sin moral.
La Ciencia sin humanidad y...
La Oración sin caridad.
La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable;
Que las personas están tristes, si estoy triste;
Que todos me quieren, si yo los quiero.


Subido por:
Francisco Valdés de la Torre
Memento Audere Semper













México MMXVI

sábado, 2 de enero de 2016

Una Llamada Para La Pervivencia De la Vida Humana En El Planeta Tierra. Por el Doctor Federico Mayor Zaragoza.



Una Llamada Para La Pervivencia De la Vida Humana En El Planeta Tierra.
Detener el Ecocidio y Genocidio del Hombre por él Mismo. 

Los seres humanos con nuestra actividad y tecnología hemos transformado nuestro hogar común, deteriorando los ecosistemas en toda la faz del planeta Tierra, en los continentes y bajo la superficie, en los mares y océanos, en el aire y hasta en el mismo espacio exterior que circunda el planeta.
Hemos expoliado al planeta, abusado de sus "recursos" y hemos dañado a los demás seres vivos con quienes lo compartimos, a muchos de ellos los hemos llevado a la extinción; también hemos ocasionado la desertificación de la tierra acabando con extensas áreas de bosques y selvas; hemos agotado o contaminado los acuíferos terrestres y los grandes cuerpos de agua salobre, afectando las formas de Vida que allí han prosperado por millones de años; el espacio exterior tampoco está libre de la chatarra espacial ni de las ondas electromagnéticas generadas por el hombre con fines de comunicación y belicismo.

Los organismos internacionales públicos y civiles así como diversas autoridades morales planetarias han hecho llamados a la toma de conciencia y a la adopción de medidas efectivas para detener el deterioro ecológico global, el armamentismo belicista, la extrema pobreza y el hambre, mediante la compromiso y organización efectivos de las partes involucradas, es decir TODOS, pues los asuntos del planeta a todos nos incumben. Ver publicada en este blog la enciclica del Papa Francisco 'Laudato Si', en: http://medicecurateipsum-bebe.blogspot.mx/2015/06/la-carta-magna-de-la-ecologia.html

También les invito a leer, difundir y firmar, si así lo consideran "La Carta de la Tierra" que ya he publicado en este blog: http://medicecurateipsum-bebe.blogspot.mx/2010/09/la-carta-de-la-tierra.html

No está de más decir que lo que está en juego es la vida humana como la conocemos, ya que de ocurrir una catástrofe ecológica de proporciones globales habrá una extinción masiva de especies vivientes incluyendo al Hombre, que de facto ya está sucediendo con la extinción de miles de especies de plantas y animales, sin embargo la evidencia geológica y paleontológica nos da cuenta de eventos de extinción masiva de los cuales nuestra generosa Madre Tierra se ha recuperado, es decir la vida en el planeta seguiría tal vez por el tiempo de vida que reste a nuestro sistema solar, solamente que sin nosotros los humanos. Tenemos que recordar que:  
'Lo que a uno daña a todos vulnera, porque Todos Somos Uno'.
FVT


Abajo las palabras del Dr. Federico Mayor Zaragoza, académico, catedrático, ex-rector de la Universidad de Granada, España.

"En circunstancias de emergencia global, llamamiento a la responsabilidad de los medios de comunicación" jueves, 31 de diciembre de 2015 "

"Es apremiante tomar medidas a tiempo para detener el progresivo deterioro de la habitabilidad de la Tierra y de las condiciones de vida de buena parte de los seres humanos.  De otro modo, podrían alcanzarse puntos de no retorno que afectarían irreversiblemente el legado de las presentes generaciones a las siguientes.

Por primera vez en la historia, las actividades de nuestra especie -¡capaz de pensar, de imaginar, de anticiparse, de crear!- pueden afectar el entorno ecológico de forma irremediable. Quieran o no reconocerlo algunos obcecados e ignorantes cortoplacistas, nos hallamos en el antropoceno: el formidable tesoro de la naturaleza que nos circunda está en peligro. Debemos reaccionar sin dilación.

Y está en gravísimo riesgo la propia vida de muchísimos niños, mujeres y hombres  por la obstinada e inadmisible insolidaridad de los más encumbrados y privilegiados, que cuentan y recuentan sus muertos pero no prestan la mínima atención a los ajenos. Miles de personas mueren de hambre todos los días –no me canso de repetirlo- al tiempo que se invierten más de 3.000 millones de dólares en armamento y gastos militares para garantizar la seguridad de un 20% del conjunto de la humanidad.

Sin embargo, no hay fondos para contribuir al desarrollo sostenible y sostenido de los países más necesitados. El neoliberalismo sustituyó la cooperación por la explotación, las ayudas por los préstamos, los valores éticos por los bursátiles y las Naciones Unidas por grupos plutocráticos (G7, G8, G20). ¿Cómo puede pretenderse que 7, 8 o 20 países ricos tomen en sus manos la gobernación de más de 190 Estados? Y, no obstante se aceptó. Como se aceptó que, en una Unión Europea monetaria, los “mercados” nombraran directamente y sin urnas a los gobiernos de Italia y Grecia… ¡cuna de la democracia!

Una economía basada en la especulación, la deslocalización productiva y la guerra sigue aumentando las desigualdades sociales y ocupando cada rendija de otros sistemas alternativos que emerjan. Si la prima de riesgo –paralela a la mayor precariedad- sigue orientando los pasos de la economía en lugar de hacerlo los “principios democráticos” que con tanta lucidez establece la Constitución de la UNESCO, los grandes consorcios no cesarán de progresar y marcar el paso de un sistema que, en particular desde la década de los 80, marginó al multilateralismo democrático, y que ahora, urgidos ante el abismo de situaciones sin regreso, es preciso reponer sin demora.

A este respecto, hemos propuesto (https://declaracionconjunta.wordpress.com/ ) una sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas para adoptar las pautas correctoras adecuadas que todos acepten porque a todos afectan, con sólo tres puntos en el “orden del día”: extrema pobreza y flujos migratorios; medio ambiente; conflictos bélicos y amenaza nuclear.

Esto es lo que, con grandes clamores populares, deben reclamar quienes ahora –recordar en España el 15-M- ya pueden expresarse libremente. Hasta hace dos décadas, éramos invisibles, silenciosos, atemorizados espectadores de lo que acontecía. Ahora, gracias a la tecnología digital ya podemos hacernos oír y escuchar, ya tenemos conciencia global, ya somos ciudadanos del mundo. Ya la mujer, piedra angular de la nueva era, puede participar en la toma de decisiones con sus facultades inherentes.

Pero los medios de comunicación no pueden seguir siendo en una proporción que se está haciendo excesiva, “la voz de su amo”. No pueden seguir sin alarmar como corresponde cuando notifican, de pasada, los altos grados de contaminación que ahora mismo se están viviendo en ciudades como Milán, Pekín, o Madrid. Ni ignorar que hace unas semanas tuvo lugar en Barcelona la reunión anual de Premios Nobel de la Paz,  diez personas y diez instituciones galardonadas que, con una clarividencia extraordinaria, reclamaron la atención del mundo –desde la ciudad que, entre otras cosas muy positivas, me inculcó de joven el refrán marinero que dice “nunca hay buen viento para quien no sabe a dónde va”- hacia las urgentísimas decisiones que deben adoptarse imperativamente (http://barcelona.nobelpeacesummit.org/ . Pusieron de manifiesto la insolidaridad actual  y avalaron que el año 2016, a propuesta del IPB (International Peace Bureau), sea el año del “desarme para el desarrollo”.

Exijamos todos que 2016 sea el principio de la reducción de la locura del armamentismo en favor de la cordura del desarrollo. Tal como están las cosas, apoyar por el Estado la venta de automóviles que no sean híbridos o eléctricos, es un auténtico dislate. Seguir adquiriendo productos de firmas como la Volkswagen, cuyo comportamiento ha sido deleznable, es incomprensible. Como lo es seguir favoreciendo el crecimiento de firmas manifiestamente insolidarias.

Sí, ahora es inaplazable levantar la voz y corregir las tendencias actuales antes de que sea demasiado tarde. Constituiría un error histórico imperdonable que, ofuscados por las baratijas y el bullicio del consumo, sin reparar en sus efectos perniciosos, con unos medios de comunicación con frecuencia sesgados y que favorecen la gregarización y el olvido de lo relevante, nos olvidásemos de los grandes desafíos que en la actualidad ya alcanzan a una mayoría de las personas y que, en breve plazo, pueden afectar a todos.

Voz de “Nosotros, los pueblos…”, como se inicia la Carta de las Naciones Unidas, que pueda velar, gracias a su número, fuerza y sentido, por el cumplimiento a escala global de las condiciones mínimas que permitan el inicio de una nueva era, del “nuevo comienzo” que proclama la Carta de la Tierra (http://earthcharter.org/invent/images/uploads/echarter_spanish.pdf ).

Con el concurso insustituible de medios de comunicación de toda índole, la voz de la gente podría, por fin, prevalecer sobre la de los multimillonarios consorcios, para que, los intereses de la humanidad sean tenidos en cuenta; para que, por fin, puedan detenerse procesos que ensombrecerían para siempre los horizontes de las generaciones venideras; para que las condiciones para una vida digna en la Tierra no sigan poniéndose en peligro… Todo ello es impensable sin la contribución convencida y diligente de los omnipresentes y omnipotentes medios de información y de comunicación.

A ellos dirijo, en los albores del año 2016, este llamamiento. De ellos depende, en buena medida, que el nuevo año sea el de la inflexión de la alarmante deriva presente, del desorden conceptual y estructural de una gobernación sin brújula a ciudadanos del mundo capaces de ejercer plenamente los derechos humanos. Para cumplir los deberes propios de la responsabilidad intergeneracional y no dejar a nuestros descendientes una casa desvencijada, es ineludible hacer posible la transición suprema de la fuerza a la palabra."


Publicado por el Dr. Federico Mayor Zaragoza, el jueves 31 de diciembre de 2015, en:
http://federicomayor.blogspot.mx/2015/12/en-circunstancias-de-emergencia-global.html

En esta liga el CV del Dr. Mayor:
http://fund-culturadepaz.org/spa/01/cent0101.htm


Francisco Valdés de la Torre
Memento Audere Semper







México MMXVI

sábado, 28 de noviembre de 2015

El Momento Presente




El Momento Presente

La Vida se compone de momentos, innumerables instantes y sucesos entrelazados.

El momento pasado ya pasó, el tiempo futuro esta por venir, aún no ha llegado. 

Solamente contamos para vivir con el momento presente, se está vivo ahora. 

En el momento presente respiramos, nos movemos, creamos...

En el ahora amamos, reímos, lloramos, nos encontramos,...

En presente sucede todo, nacemos, vivimos y morimos. 



Todo lo que es, es ahora mismo.

La única realidad es la presente, el ahora, el día de hoy, éste instante mismo. 

Así, en éste hermoso día: ama, crea, ayuda, construye, sonríe, sirve, bendice, cuida con amor y compasión... 

A todos los seres, a la Vida, a la Tierra, al Universo. 



Ahora, el presente es el mejor momento para hacerlo.

Consciente, despierto, atento, actúa ahora, vive ahora.

Amor, Paz y Armonía.



Francisco Valdés de la Torre
Memento Audere Semper














México MMXV

sábado, 14 de noviembre de 2015

Paix Dans Le Monde. Paix Dan Le France. Paix Dans Lebanon


Homenaje a los caídos en El Líbano y Francia.

Hoy despertamos con una noticia triste: la irracionalidad y la violencia se esparcen por el mundo, ahora toca el turno a la patria  Francesa y  Líbano que son vulnerados por la agresividad bárbara de fundamentalistas que han causado  muertes de seres humanos y dolor a sus familias, lastimando a Francia, a Líbano  y a todo el mundo civilizado. 
Vivimos en un mundo global e inter-dependiente;  de hoy en adelante tenemos que ser conscientes de que las acciones que tomemos en nuestra casa o en otras regiones del planeta, sean guerras o devastación,  eventualmente repercutirán en nosotros mismos y en nuestras naciones. Porque Todos Somos Uno. 
Hoy hago manifiesta mi solidaridad con la gente de Francia y Líbano, y ruego por los caídos en estas masacres. 
Paz en el Mundo. 
Francisco


Aujourd'hui me suis réveillé avec une triste nouvelle : l'irrationalité et la violence sont dispersées dans le monde, maintenant c'est au tour du territoire Français et Lebanon qui sont violé par l'agression barbare des fondamentalistes qui ont causé mort d'homme et de la douleur de leurs familles, blesser France et Lebanon, et partout dans le monde civilisé.
Nous vivons dans un monde global et interdépendantes ;  a partir d'aujourd'hui vers l'avant, nous devons être conscients que les mesures que nous prenons dans notre maison ou dans d'autres régions de la planète, sont des guerres ou dévastation, ils influeront finalement sur nous-mêmes et nos Nations. Parce que nous sommes tous un.
Aujourd'hui j'ai manifester ma solidarité avec le peuple de France et Lebanon, et je prie pour les morts de ce massacres.
Paix dans le monde.
Francisco

Today woke up with some sad news: the irrationality and violence are scattered around the world, now it's the turn of French homeland and Lebanon that are infringed by the barbarous aggression of fundamentalists that have caused deaths of humans and pain to their families, hurting France, Lebanon and all over the civilized world.
We live in a world of global and interdependent;  from today forward, we have to be aware that the actions that we take in our House or in other regions of the planet, are wars or devastation, they will eventually impact on ourselves and our Nations. Because we are all one.
Today I do manifest my solidarity with the people of France and Lebanon, and I pray for the fallen of this massacre.
Peace in the world.
Francisco



(para escuchar los videos apagar la música de la página)


PAZ EN LÍBANO Y EN EL MUNDO





PAZ EN FRANCIA Y EN EL MUNDO






Francisco Valdés de la Torre
Memento Audere Semper



México MMXV



sábado, 27 de junio de 2015

LAUDATO SI, Sobre El Cuidado De La Casa Común. Papa Fracisco



Laudato Si

A continuación transcribo los comentarios del Filósofo, Teólogo y Ecologista Leonardo Boff a propósito de la encíclica  "LAUDATO SI" del 24 de mayo de 2015, del Papa Francisco, sobre el cuidado de la casa común, un tema de interés actual y global para todos, en tanto atañe a la salud y viabilidad de la vida en el planeta, nuestra Madre Tierra, amenazada por nuestros propias acciones, inconscientemente ignorando que todo y todos estamos conectados, que los recursos del planeta son finitos y que privilegiar el lucro y el consumo es un error.
Leonardo Boff comenta  en su Carta Magna de la ecología integral: grito de la Tierra / grito de los pobres." del 19 de junio de 2015:
            "Antes de hacer cualquier comentario vale la pena resaltar algunas singularidades de la encíclica Laudato sí' del Papa Francisco.
            Es la primera vez que un Papa aborda el tema de la ecología en el sentido de una ecología integral (por lo tanto que va más allá de la ambiental) de forma tan completa. Gran sorpresa: elabora el tema dentro del nuevo paradigma ecológico, cosa que ningún documento oficial de la ONU ha hecho hasta hoy. Fundamenta su discurso con los datos más seguros de las ciencias de la vida y de la Tierra. Lee los datos afectivamente (con inteligencia sensible o cordial), pues discierne que detrás de ellos se esconden dramas humanos y mucho sufrimiento también por parte de la madre Tierra. La situación actual es grave, pero el Papa Francisco siempre encuentra razones para la esperanza y para confiar en que el ser humano puede encontrar soluciones viables. Enlaza con los Papas que le precedieron, Juan Pablo II y Benedicto XVI, citándolos con frecuencia. Y algo absolutamente nuevo: su texto se inscribe dentro de la colegialidad, pues valora las contribuciones de decenas de conferencias episcopales del mundo entero, desde la de Estados Unidos a la de Alemania, la de Brasil, la de la Patagonia-Comahue, la del Paraguay. Acoge las contribuciones de otros pensadores, como los católicos Pierre Teilhard de Chardin, Romano Guardini, Dante Alighieri, su maestro argentino Juan Carlos Scannone, el protestante Paul Ricoeur y el musulmán sufí Ali Al-Khawwas. Los destinatarios somos todos los seres humanos, pues todos somos habitantes de la misma casa común (palabra muy usada por el Papa) y sufrimos las mismas amenazas.

            El Papa Francisco no escribe en calidad de Maestro y Doctor de la fe sino como un Pastor celoso que cuida de la casa común y de todos los seres, no sólo de los humanos, que habitan en ella.
            Un elemento merece ser destacado, pues revela la forma mentis (la manera de organizar su pensamiento) del Papa Francisco. Este es tributario de la experiencia pastoral y teológica de las iglesias latinoamericanas que a la luz de los documentos del episcopado latinoamericano (CELAM) de Medellín (1968), de Puebla (1979) y de Aparecida (2007) hicieron una opción por los pobres contra la pobreza y a favor de la liberación.

            El texto y el tono de la encíclica son típicos del Papa Francisco y de la cultura ecológica que ha acumulado, pero me doy cuenta de que también muchas expresiones y modos de hablar remiten a lo que viene siendo pensado y escrito principalmente en América Latina. Los temas de la «casa común», de la «madre Tierra», del «grito de la Tierra y del grito de los pobres», del «cuidado», de la «interdependencia entre todos los seres», de los «pobres y vulnerables», del «cambio de paradigma», del «ser humano como Tierra» que siente, piensa, ama y venera, de la «ecología integral» entre otros, son recurrentes entre nosotros.
            La estructura de la encíclica obedece al ritual metodológico usado por nuestras iglesias y por la reflexión teológica ligada a la práctica de liberación, ahora asumida y consagrada por el Papa: ver, juzgar, actuar y celebrar.

            Comienza revelando su principal fuente de inspiración: San Francisco de Asís, al que llama «ejemplo por excelencia de cuidado y de una ecología integral, y que mostró una atención especial por los más pobres y abandonados» (nº 10 y 66).

Y entonces empieza con el ver: «Lo que le está pasando a nuestra casa» (17-61). Afirma el Papa: «basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común» (61). En esta parte incorpora los datos más consistentes referentes a los cambios climáticos (20-22), la cuestión del agua (27-31), la erosión de la biodiversidad (32-42), el deterioro de la calidad de la vida humana y la degradación de la vida social (43-47), denuncia la alta tasa de iniquidad planetaria, que afecta a todos los ámbitos de la vida (48-52), siendo los pobres las principales víctimas (48).

            En esta parte hay una frase que nos remite a la reflexión hecha en América Latina: «Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el grito de la Tierra como el grito de los pobres» (49). Después añade: «el gemido de la hermana Tierra se une al gemido de los abandonados del mundo» (53). Esto es absolutamente coherente, pues al principio ha dicho que «nosotros somos Tierra» (2; cf. Gn 2,7), muy en la línea del gran cantor y poeta indígena argentino Atahualpa Yupanqui: «el ser humano es Tierra que camina, que siente, que piensa y que ama».
Condena la propuesta de internacionalización de la Amazonia que «solamente serviría a los intereses económicos de las multinacionales» (38). Hace una afirmación de gran vigor ético: «es gravísima iniquidad obtener importantes beneficios haciendo pagar al resto de la humanidad, presente y futura, los altísimos costos de la degradación ambiental» (36).

            Con tristeza reconoce: «nunca habíamos maltratado y lastimado a nuestra casa común como en los dos últimos siglos» (53). Frente a esta ofensiva humana contra la madre Tierra que muchos científicos han denunciado como la inauguración de una nueva era geológica –el antropoceno– lamenta la debilidad de los poderes de este mundo que, engañados, «piensan que todo puede continuar como está» como coartada para «mantener sus hábitos autodestructivos» (59) con «un comportamiento que parece suicida» (55).

            Prudente, reconoce la diversidad de opiniones (nn.60-61) y que «no hay una única vía de solución» (60). Así y todo «es cierto que el sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista porque hemos dejado de pensar en los fines de la acción humana» (61) y nos perdemos en la construcción de medios destinados a la acumulación ilimitada a costa de la injusticia ecológica (degradación de los ecosistemas) y de la injusticia social (empobrecimiento de las poblaciones). La humanidad simplemente «ha defraudado las expectativas divinas» (61).
            El desafío urgente, entonces, consiste en «proteger nuestra casa común» (13); y para eso necesitamos, citando al Papa Juan Pablo II: «una conversión ecológica global» (5); «una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad» (231).
Realizada la dimensión del ver, se impone ahora la dimensión del juzgar. Juzgar que es planteado en dos vertientes, una científica y otra teológica.

            Veamos la científica. La encíclica dedica todo el tercer capítulo al análisis «de la raíz humana de la crisis ecológica» (101-136). Aquí el Papa se propone analizar la tecnociencia sin prejuicios, acogiendo lo que ha traído de «cosas realmente valiosas para mejorar la calidad de vida del ser humano» (103). Pero este no es el problema, sino que se independizó, sometió a la economía, a la política y a la naturaleza en vista de la acumulación de bienes materiales (cf. 109). La tecnociencia parte de una suposición equivocada que es la «disponibilidad infinita de los bienes del planeta» (106), cuando sabemos que ya hemos tocado los límites físicos de la Tierra y que gran parte de los bienes y servicios no son renovables. La tecnociencia se ha vuelto tecnocracia, una verdadera dictadura con su lógica férrea de dominio sobre todo y sobre todos (108).

            La gran ilusión, hoy dominante, reside en creer que con la tecnociencia se pueden resolver todos los problemas ecológicos. Esta es una idea engañosa porque «implica aislar las cosas que están siempre conectadas» (111). En realidad, «todo está relacionado» (117) «todo está en relación» (120), una afirmación que recorre todo el texto de la encíclica como un ritornelo, pues es un concepto-clave del nuevo paradigma contemporáneo. El gran límite de la tecnocracia está en el hecho de «fragmentar los saberes y perder el sentido de totalidad» (110). Lo peor es «no reconocer el valor propio de cada ser e incluso negar un valor peculiar al ser humano» (n.118).

            El valor intrínseco de cada ser, por minúsculo que sea, está destacado de manera permanente en la encíclica (69), como lo hace la Carta de la Tierra. Negando ese valor intrínseco estamos impidiendo que «cada ser comunique su mensaje y dé gloria a Dios» (33).

            La mayor desviación producida por la tecnocracia es el antropocentrismo. Este supone ilusoriamente que las cosas solo tienen valor en la medida en que se ordenan al uso humano, olvidando que su existencia vale por sí misma (33). Si es verdad que todo está en relación, entonces «nosotros los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas y nos unimos con tierno cariño al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre Tierra» (92). ¿Cómo podemos pretender dominarlos y verlos bajo la óptica estrecha de la dominación?

            Todas las «virtudes ecológicas» (88) se pierden por la voluntad de poder como dominación de los otros y de la naturaleza. Vivimos una angustiante «pérdida del sentido de la vida y del deseo de vivir juntos» (110). Cita algunas veces al teólogo ítalo-alemán Romano Guardini (1885-1968), uno de los más leídos a mediados del siglo pasado, que escribió un libro crítico contra las pretensiones de la modernidad (105 nota 83: Das Ende der Neuzeit, El ocaso de la Edad Moderna, 1958).

            La otra vertiente del juzgar es de corte teológico. La encíclica reserva un buen espacio al «Evangelio de la Creación» (62-100). Parte justificando el aporte de las religiones y del cristianismo, pues siendo la crisis global, cada instancia debe, con su capital religioso, contribuir al cuidado de la Tierra (62). No insiste en las doctrinas sino en la sabiduría presente en los distintos caminos espirituales. El cristianismo prefiere hablar de creación en vez de naturaleza, pues la «creación tiene que ver con un proyecto de amor de Dios» (76). Cita, más de una vez, un bello texto del libro de la Sabiduría (11,24) donde aparece claro que «la creación pertenece al orden del amor» (77) y que Dios es “el Señor amante de la vida” (Sab 11,26).

            El texto se abre a una visión evolucionista del universo sin usar esa palabra, hace un circunloquio al referirse al universo «compuesto por sistemas abiertos que entran en comunión unos con otros» (79). Utiliza los principales textos que ligan a Cristo encarnado y resucitado con el mundo y con todo el universo, haciendo sagrada la materia y toda la Tierra (83). Y en este contexto cita a Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955; nº 83 nota 53) como precursor de esta visión cósmica.
El hecho de que Dios-Trinidad sea relación de divinas Personas tiene como consecuencia que todas las cosas en relación sean resonancias de la Trinidad divina (240).

            Citando al Patriarca Ecuménico de la Iglesia ortodoxa, Bartolomeo «reconoce que los pecados contra la creación son pecados contra Dios» (7). De aquí la urgencia de una conversión ecológica colectiva que rehaga la armonía perdida.
La encíclica concluye esta parte acertadamente: «el análisis mostró la necesidad de un cambio de rumbo… debemos salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos hundiendo» (163). No se trata de una reforma, sino, citando la Carta de la Tierra, de buscar «un nuevo comienzo» (207). La interdependencia de todos con todos nos lleva a pensar «en un solo mundo con un proyecto común» (164).

            Ya que la realidad presenta múltiples aspectos, todos íntimamente relacionados, el Papa Francisco propone una ecología integral que va más allá de la ecología ambiental a la que estamos acostumbrados (137). Ella cubre todos los campos, el ambiental, el económico, el social, el cultural y también la vida cotidiana (147-148). Nunca olvida a los pobres que testimonian también su forma de ecología humana y social viviendo lazos de pertenencia y de solidaridad de los unos con los otros (149).

            El tercer paso metodológico es el actuar. En esta parte, la encíclica se atiene a los grandes temas de la política internacional, nacional y local (164-181). Subraya la interdependencia de lo social y de lo educacional con lo ecológico y constata lamentablemente las dificultades que trae el predominio de la tecnocracia, dificultando los cambios que refrenen la voracidad de acumulación y de consumo, y que puedan inaugurar lo nuevo (141). Retoma el tema de la economía y de la política que deben servir al bien común y a crear condiciones para una plenitud humana posible (189-198). Vuelve a insistir en el diálogo entre la ciencia y la religión, como viene siendo sugerido por el gran biólogo Edward O. Wilson (cf. el libro La creación: cómo salvar la vida en la Tierra, 2008). Todas las religiones «deben buscar el cuidado de la naturaleza y la defensa de los pobres» (201).

            Todavía en el aspecto del actuar desafía a la educación en el sentido de crear una «ciudadanía ecológica» (211) y un nuevo estilo de vida, asentado sobre el cuidado, la compasión, la sobriedad compartida, la alianza entre la humanidad y el ambiente, pues ambos están umbilicalmente ligados, la corresponsabilidad por todo lo que existe y vive y por nuestro destino común (203-208).

            Finalmente, el momento de celebrar. La celebración se realiza en un contexto de «conversión ecológica» (216) que implica una «espiritualidad ecológica» (216). Esta se deriva no tanto de las doctrinas teológicas sino de las motivaciones que la fe suscita para cuidar de la casa común y «alimentar una pasión por el cuidado del mundo» (216). Tal vivencia es antes una mística que moviliza a las personas a vivir el equilibrio ecológico, «el interior consigo mismo, el solidario con los otros, el natural con todos los seres vivos y el espiritual con Dios» (210). Ahí aparece como verdadero que «lo menos es más» y que podemos ser felices con poco.

            En el sentido de la celebración «el mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza» (12).

            El espíritu tierno y fraterno de San Francisco de Asís atraviesa todo el texto de la encíclica Laudato sí'. La situación actual no significa una tragedia anunciada, sino un desafío para que cuidemos de la casa común y unos de otros. Hay en el texto levedad, poesía y alegría en el Espíritu e indestructible esperanza en que si grande es la amenaza, mayor aún es la oportunidad de solución de nuestros problemas ecológicos.
Termina poéticamente “Más allá del sol”, con estas palabras: «Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten la alegría de la esperanza» (244).

            Me gustaría acabar con las palabras finales de la Carta de la Tierra que el mismo Papa cita (207): «Que nuestro tiempo se recuerde por despertar a una nueva reverencia ante la vida, por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad, por acelerar la lucha por la justicia y la paz, y por la alegre celebración de la vida»."

Por, Leonardo Boff
Filósofo, Ecologista y Teólogo Brasileño.


Subido Por:
Francisco Valdés de la Torre
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